Gingivectomía

Gingivectomía: qué es, beneficios y cuidados

Descubre en qué consiste este tratamiento para las encías.

Unas encías sanas son imprescindibles para mantener una buena salud bucodental y evitar posibles problemas como la periodontitis, pero también cumplen una importante función estética, dado que permiten lucir una sonrisa armoniosa y bonita.

No obstante, en algunos casos el tejido gingival puede verse alterado por enfermedades periodontales o por motivos estéticos, como un crecimiento excesivo de la encía. En estos casos, es conveniente recurrir a una gingivectomía para corregir el problema en cuestión y volver a tener unas encías sanas y estéticas.

Desde CEIO, queremos contarte qué es una gingivectomía y cómo se realiza, hablándote también de los beneficios que aporta y los cuidados postoperatorios necesarios. ¡Vamos a descubrirlo!

¿Qué es la gingivectomía?

La gingivectomía es una sencilla intervención quirúrgica en la que se elimina una parte del tejido gingival, es decir, de las encías. En ocasiones, esta cirugía se prescribe por motivos médicos, aunque también puede realizarse una gingivectomía estética.

Así, está indicada en pacientes que presentan bolsas periodontales profundas –acumulaciones de placa y sarro bajo la encía– que no responden al tratamiento convencional. Pero también se realiza con fines estéticos en casos de sonrisa gingival o hipertrofia gingival, por ejemplo.

Diferencias entre gingivectomía y gingivoplastia

La gingivectomía y la gingivoplastia son procedimientos muy similares, dado que ambos se basan en la eliminación del exceso de tejido gingival, sin embargo, se diferencian por su finalidad.

Como acabamos de comentar, esta intervención puede llevarse a cabo tanto con fines médicos como estéticos. En este sentido, cuando existe una patología o lesión que requiere eliminar parte de la encía, el método recibe el nombre de gingivectomía.

En cambio, cuando el procedimiento se realiza con un propósito meramente estético, sin que exista ninguna enfermedad o problema en las encías, la técnica se conoce como gingivoplastia.

Dada la similitud de los dos métodos, que se diferencian únicamente en sus objetivos, a lo largo del post utilizaremos el concepto de gingivectomía para hacer referencia a ambas intervenciones.

¿Cuánto tarda en curarse una gingivectomía?

El tiempo de curación después de una gingivectomía puede variar en función del método utilizado, la extensión del procedimiento y la respuesta individual de cada persona. 

Por norma general, las encías comienzan a cicatrizar en los primeros días, de forma que pasada una semana ya suele notarse una mejoría importante. En este sentido, es habitual experimentar cierta inflamación, sensibilidad y algo de sangrado leve durante la primera semana, pero pasado ese tiempo el tejido gingival suele mostrar signos evidentes de regeneración y la mayoría de las molestias desaparecen. 

No obstante, la cicatrización completa del tejido y la recuperación total de la forma de la encía puede tardar hasta un mes, pudiendo extenderse hasta dos o tres meses en casos de gingivectomías profundas.

¿Qué tan dolorosa es una gingivectomía?

Muchos pacientes se preguntan si la gingivectomía duele, y la respuesta es que no, dado que se realiza bajo anestesia local en la zona tratada. De esta forma, es posible que sientas presión y notes el instrumental durante la intervención, pero en ningún caso sentirás dolor.

Una vez se pasa el efecto de la anestesia, es posible que notes ciertas molestias durante los primeros días, pero lo habitual es que tu odontólogo te recete analgésicos para evitarlo. 

Además, la técnica empleada para llevar a cabo la intervención también afecta al nivel de dolor que puede experimentar el paciente, ya que la gingivectomía láser suele generar menos molestias postoperatorias que el bisturí tradicional.

Procedimiento de la gingivectomía

La gingivectomía dental es una cirugía sencilla que se realiza en la clínica dental bajo anestesia local, cuya duración suele oscilar entre 15 minutos y una hora, dependiendo del número de dientes implicados y la complejidad de cada caso.

En general, el proceso consta de los siguientes pasos:

  • Evaluación previa: El primer paso será realizar un estudio completo de la boca del paciente para valorar de forma general su salud bucodental, así como para determinar la extensión del tejido a eliminar. Aunque hasta ahora lo más común era hacer radiografías de la boca, en centros innovadores como CEIO apostamos por el escáner dental 3D, que permite realizar impresiones tridimensionales de los dientes de forma rápida y cómoda.
  • Anestesia local: Antes de empezar la cirugía, el dentista inyectará anestesia local en la zona que se va a intervenir para asegurarse de que el paciente no sienta ningún dolor durante el proceso.
  • Resección del tejido gingival: A continuación, se elimina el tejido gingival sobrante utilizando bisturí, láser o electrobisturí. En las gingivoplastias, se remodelan los bordes de la encía para dejar una forma más regular y armónica.
  • Protección: Para finalizar, se limpia cuidadosamente la zona intervenida y se aplica cemento periodontal, una masilla que se absorbe al cabo de varios días y que facilita la recuperación.
  • Instrucciones postoperatorias: Al acabar la intervención, el profesional proporcionará al paciente las indicaciones necesarias sobre higiene bucal, dieta y medicamentos que debe tomar, para así conseguir una recuperación adecuada y prevenir problemas. Generalmente, también se programará una cita de revisión al cabo de unas semanas para controlar que todo ha ido bien.

Beneficios de la gingivectomía

Este procedimiento tiene diversas ventajas tanto funcionales como estéticas, entre las que destacan las siguientes:

  • Frena o elimina las enfermedades bucodentales: De hecho, uno de los objetivos más frecuentes de la gingivectomía es eliminar las bolsas entre el diente y la encía donde se acumulan bacterias, frenando la progresión de la enfermedad periodontal.
  • Previene complicaciones: Igualmente, si se trata a tiempo el tejido gingival lesionado, se evita la evolución hacia formas más graves de periodontitis que podrían requerir tratamientos más invasivos o incluso producir la pérdida de alguna pieza.
  • Mejora la higiene: Al reducir o eliminar el exceso de encía, se facilita el cepillado y el uso de hilo dental, disminuyendo la acumulación de placa bacteriana y reduciendo el riesgo de nuevas infecciones.
  • Corrige alteraciones estéticas: En pacientes con encías demasiado visibles al sonreír –lo que se conoce como sonrisa gingival–, hipertrofia gingival o contornos irregulares, la gingivoplastia permite mejorar significativamente el aspecto de la sonrisa. De hecho, es una intervención muy habitual en personas que cuidan su imagen, pudiendo ver muy frecuentemente la gingivectomía en famosos, como actores o modelos.
  • Utilidad en tratamientos restauradores: En algunos casos, la gingivectomía se lleva a cabo para exponer más la superficie del diente y facilitar la colocación de coronas o carillas.
  • Recuperación rápida y bien tolerada: Aunque se trata de una intervención quirúrgica, suele tener un postoperatorio leve y la mayoría de los pacientes no presentan complicaciones.

Cuidados postoperatorios de la gingivectomía

Después de una gingivectomía dental, es importante seguir una serie de cuidados para favorecer la cicatrización, evitar infecciones y reducir el riesgo de complicaciones. En este sentido, el postoperatorio suele ser sencillo y no presenta problemas si se siguen correctamente las indicaciones del profesional.

Las recomendaciones más habituales son:

  • Higiene bucal suave: Tras la operación se debe continuar con el cepillado diario, pero con un cepillo de cerdas suaves y sin ejercer presión excesiva. Para ello, suelen utilizarse cepillos quirúrgicos especialmente indicados para este fin.
  • Dieta blanda y fría: Durante los primeros días, es aconsejable consumir alimentos blandos, fríos o a temperatura ambiente. También deben evitarse las comidas picantes, duras o ácidas que puedan irritar el tejido que está cicatrizando.
  • Evitar el tabaco y el alcohol: Ambos interfieren en la cicatrización y aumentan el riesgo de infección, por lo que hay que evitarlos durante el proceso de recuperación.
  • Control del dolor: Como ya hemos comentado, lo normal es que el dentista te prescriba analgésicos o antiinflamatorios para controlar las molestias los primeros días. Sin embargo, es muy importante seguir la pauta indicada y no automedicarse, acudiendo al dentista en caso de dolor excesivo.
  • Reposo relativo: Durante los dos días posteriores a la cirugía no se deben realizar esfuerzos físicos intensos ni actividades que puedan elevar la presión sanguínea en la zona tratada.
  • Revisión profesional: Por último, hay que acudir a la cita de control para que el odontólogo valore el proceso de cicatrización y determine si ha habido alguna complicación.

En caso de que sufras cualquier dolor intenso, sangrado persistente o signos de infección, debes acudir lo antes posible al dentista; sin embargo, esto rara vez ocurre si sigues las pautas indicadas.