Microbioma oral

¿Cómo cuidar el microbioma oral?

¿Sabías que la boca es la segunda parte de tu cuerpo donde más bacterias residen? Descubre más en el post.

¿Sabías que la boca es la segunda parte de tu cuerpo donde más bacterias residen? Solo la supera el intestino. De los microorganismos como las bacterias queremos ahondar en el siguiente artículo. Te explicamos a continuación en qué consiste el microbioma oral y cómo podemos cuidarlo para beneficio de nuestra salud bucodental. 

¿Qué es el microbioma oral?

Según la RAE, el microbioma es el “conjunto de genes de los microorganismos que residen en un ser vivo”. De ahí que el microbioma oral dé nombre a ese conjunto de microorganismos que se halla en la cavidad bucal, junto con su material genético y sus interacciones. 

Microorganismos como bacterias, así como hongos, virus, arqueas y protozoos. Todos ellos residen en diferentes partes de la boca: lengua, encías, dientes, placa dental, mucosa o saliva. 

Importancia del microbioma oral en nuestra salud 

Entonces, ¿por qué es importante cuidar el microbioma oral? Como hemos dicho, en la boca residen cientos de bacterias, ¡es todo un ecosistema! Algunas son imprescindibles para nuestro organismo y otras derivan en diversas patologías. De ahí que el equilibrio de bacterias sea fundamental para mantener un buen estado de salud.  El microbioma oral permite ese equilibrio saludable en nuestra boca, previniendo ya no solo de enfermedades bucales, sino también sistemáticas.

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Funciones de la microbiota oral

Antes de nada, es clave hablar de la diferencia entre microbiota y microbioma oral (aunque se utilicen como sinónimos). Mientras que la microbiota oral hace referencia al conjunto de microorganismos que viven en la boca (bacterias, virus, hongos…), el microbioma oral es en realidad el conjunto de los genes de todos esos microorganismos: su material genético.

Dicho esto, vamos a ver las principales funciones que cumple la microbiota oral en nuestro organismo:

  • Nos protege de los patógenos. O agentes externos. Y es que la microbiota oral es una barrera de defensa natural de nuestro cuerpo. Impide la colonización de microorganismos dañinos, produciendo sustancias como bacteriocinas. Además, estimula la respuesta inmunitaria local, favoreciendo un equilibrio en la zona. 
  • Mantiene el equilibrio bucal. La microbiota es un ecosistema que regula el pH, los nutrientes y los niveles de oxígeno de la zona bucal, lo que favorece dicho equilibrio.
  • Estimula el sistema inmunitario. Algo hemos comentado ya, la microbiota ‘hace trabajar’ a nuestro sistema inmunológico local, con el objeto de diferenciar entre microorganismos beneficiosos y patógenos. Ayuda en la producción de anticuerpos, así como regula las inflamaciones de la zona.
  • Es clave en la digestión. ¿Sabías que la saliva junto algunas bacterias inicia la digestión de proteínas e hidratos de carbono? En efecto, algunas bacterias sirven para degradar compuestos complejos como los carbohidratos en moléculas más simples.
  • No solo afecta a la boca. Un desajuste de la microbiota oral va más allá de la propia boca. De hecho, algunas de las bacterias pueden pasar al torrente sanguíneo, relacionándose con algunas patologías como enfermedades cardiovasculares, diabetes o endocarditis, entre otros. 

¿Qué bacterias se encuentran en la boca?

Streptococcus, Actinomyces, Veillonella, Fusobacterium, Prevotella, Rothia… son algunos de los nombres de bacterias que encontramos en nuestra boca. Y es que en esta zona del cuerpo se calculan más de 700 especies diferentes, que forman parte de la microbiota oral. 

Podemos clasificarlas de la siguiente forma:

  • Bacterias comensales. Son las bacterias beneficiosas, las de carácter protector. Nos ayudan a mantener la salud bucal, ya que controlan el pH y evitan la colonización de agentes externos. ¿Ejemplos? El streptococcus salivarius, el streptococcus oralis o el actinomyces viscosus, entre otros.
  • Bacterias relacionadas con la caries dental. Estas pueden venir de la mano de la alta ingesta de azúcares o, incluso, de la mala higiene. El streptococcus mutans o el lactobacillus spp. son algunos de sus nombres. 
  • Bacterias relacionadas con la halitosis o el mal aliento. El mal olor proviene de compuestos volátiles de azufre, que aparecen al degradar proteínas. Solobacterium moorei o porphyromonas gingivalis son un par de ejemplos.
  • Bacterias asociadas a enfermedades periodontales. Estas alteran el equilibrio del microbioma oral, provocando inflamación en las encías y pérdida del tejido del soporte dental. El ya mencionado porphyromonas gingivalis es clave en la periodontitis crónica. 

¿Cómo equilibrar el microbioma oral?

Para mantener equilibrado el microbioma oral humano es necesario llevar adelante hábitos saludables con tu boca. Estos son algunos ejemplos de buenas prácticas que debes llevar a cabo:

  • Lleva adelante una correcta higiene bucal. Una higiene diaria es clave para nuestra salud bucodental. Es decir, desde prácticas tan comunes como cepillarnos los dientes 3 veces al día, hasta usar hilo dental o realizar enjuagues. Esta higiene permite eliminar el exceso de biofilm, pero sin destruir todas las ‘bacterias buenas’ de la boca. Además, recuerda realizar con periodicidad una limpieza dental con un especialista.
  • Cuida tu alimentación. ¿Otra forma de cuidar tu microbioma oral? A través de tu alimentación: frutas, verduras, yogures, kéfir, té verde, arándanos… son algunos de los alimentos que nos van a aportar antioxidantes, probióticos, fibra o inhibir a las bacterias patógenas. Además, importante: evita el consumo de refrescos, azúcares refinados o ultraprocesados.
  • Favorece la producción de saliva. La salida es un limpiador natural, además de mantener el pH neutro en la boca. En este sentido, es fundamental mantenerse hidratado. El agua mantiene la producción de saliva y elimina residuos. 
  • Elimina el tabaco y el alcohol. ¿Sabías que tanto el tabaco como el alcohol alteran a nuestra microbiota? Y es que estos reducen el flujo salivar. 
  • No abuses de los antibióticos. Este tipo de fármaco elimina -para que nos hagamos una idea- tanto las bacterias malas como las buenas de nuestra boca; lo que afecta directamente a la microbiota y al microbioma oral. 
  • Apuesta por los probióticos. ¿Sabías que los probióticos orales son beneficiosos para el microbioma bucal? Ayudan a su equilibrio, previniendo por ejemplo la halitosis. Eso sí, siempre bajo prescripción de un especialista. 
  • Controla el estrés. ¿Sabías que el estrés crónico propicia la disbiosis oral? Es decir, favorecer un desequilibrio en la microbiota de la boca. En este sentido, además de diferentes técnicas para manejar ese estrés, el descanso es fundamental para mantener el equilibrio microbiano. 
  • Revisa tu salud bucodental de forma periódica. Huelga decir la importancia de realizar visitas periódicas a tu odontólogo y que, ante cualquier signo de disbiosis oral, acudir al especialista. 

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