Vértigos, mareos y ATM

Vértigos, mareos y ATM: ¿qué relación tienen?

Conoce la relación entre mareos y vértigos con la ATM (articulación temporomandibular).

¿Conoces esa desagradable sensación de mareo o vértigo que aparece de forma repentina y te hace perder el equilibrio? Estos molestos síntomas pueden afectar seriamente a tu calidad de vida, generando una sensación de inestabilidad y malestar que dificulta tu día a día y repercute en tu bienestar general.

Aunque muchas veces los mareos y los vértigos se atribuyen a problemas del oído o del sistema nervioso, lo cierto es que también pueden estar relacionados con trastornos en la articulación temporomandibular (ATM).

En este post, te contamos qué relación tienen los vértigos y mareos con la ATM, ayudándote a identificarla y explicando los factores que pueden desencadenarla. Además, hablaremos sobre los mejores tratamientos para poner solución a los problemas de la ATM y evitar síntomas tan molestos como los vértigos.

¿Qué son los vértigos y el mareo y por qué aparecen?

El vértigo es una sensación de movimiento o giro repentino, como si el entorno o uno mismo estuviera dando vueltas. Suele describirse como una sensación de desequilibrio y desorientación espacial que se experimenta de forma desagradable y puede durar varios segundos o minutos.

Por su parte, el mareo hace referencia a una sensación de inestabilidad, debilidad o desvanecimiento, sin la percepción de movimiento giratorio. Los síntomas suelen ser transitorios y menos intensos.

Aunque en muchos casos se presentan juntos, el vértigo y el mareo pueden deberse a causas diferentes. En cuanto al vértigo, suele estar causado por problemas en el sistema vestibular, ubicado en el oído interno y encargado de controlar el equilibrio. Por su parte, el mareo puede deberse a muchas otras causas, como una caída de la presión arterial, deshidratación, hipoglucemia o incluso estrés.

La ATM: una estructura clave que puede generar desequilibrios

Pero, además, existe otra posible causa de los vértigos y mareos que tiene que ver con la disfunción de la articulación temporomandibular. Dicha articulación conecta la mandíbula con el cráneo y es esencial para funciones como masticar y hablar.

La ATM está compuesta por huesos, ligamentos, músculos y un disco articular que se mueven cada vez que comemos, hablamos, sonreímos o gesticulamos. Por eso, cuando esta articulación presenta disfunciones, puede afectar a la mandíbula y a otras estructuras cercanas.

Así, los trastornos de la ATM pueden causar diversas molestias y sintomatología como dolor facial, limitación en los movimientos mandibulares, ruidos articulares y, también, vértigos y mareos.

Por otra parte, la complejidad anatómica de esta zona hace que, en tratamientos dentales relacionados, como la colocación de implantes en el maxilar, se requieran técnicas quirúrgicas especializadas para minimizar riesgos y complicaciones. Una de las más novedosas es el enfoque simplificado para la elevación de seno para evitar la perforación de la membrana sinusal que plantea un reciente estudio en el que ha participado el doctor Ramiro Zaera Le Gal, cirujano oral e implantólogo en el Centro Europeo de Implantología Oral.

¿Cómo se relacionan los vértigos y mareos con la ATM?

Los problemas en la articulación temporomandibular pueden desencadenar la aparición de vértigos y mareos debido a la red de nervios y músculos que la rodean y a su cercanía con el oído interno.

Cuando la ATM presenta disfunciones como inflamación, desplazamiento del disco articular o tensión muscular, se pueden generar alteraciones en los nervios cercanos, provocando sensaciones de vértigo y mareos.

Además, los trastornos de la ATM pueden ocasionar tensión en la zona cervical por las posturas forzadas, lo que también influye en la percepción del equilibrio y puede intensificar los mareos. 

Por eso, la ATM debe considerarse como una posible causa de síntomas como mareos o vértigos, especialmente cuando no hay enfermedades subyacentes u otros posibles motivos.

Factores que pueden desencadenar problemas de ATM y vértigos

Los trastornos en la articulación temporomandibular pueden estar relacionados con diversos factores que afectan la función normal de esta articulación y las estructuras cercanas.

Entre los más comunes, destacan los siguientes:

  • Bruxismo. Apretar o rechinar los dientes, especialmente durante el sueño, genera tensión en la ATM y los músculos mandibulares, siendo una de las principales causas de este tipo de problemas.
  • Mala mordida. Una mala oclusión, así como la pérdida dental o el uso de ortodoncia, puede generar sobrecarga en la ATM.
  • Traumatismos. Golpes o lesiones en la mandíbula, el cuello o la cabeza que alteren la posición o la función articular.
  • Mala postura. Especialmente de la zona cervical y la cabeza, dado que tensiona los músculos circundantes.
  • Artritis o procesos inflamatorios. Ciertas enfermedades articulares también pueden desencadenar dolor y problemas funcionales en la ATM.
  • Estrés. Es habitual que en estado de estrés aumente la tensión en la mandíbula y el cuello, favoreciendo la disfunción articular.

¿Cómo saber si la ATM es la causa del mareo?

Aunque en ocasiones puede ser complicado determinar si la ATM es la responsable de síntomas como vértigos o mareo, hay ciertos signos que pueden ayudarte a identificarla.

En primer lugar, debes fijarte en si aparecen otros síntomas característicos de la ATM, como dolor o molestias en la mandíbula, dificultad para abrir o cerrar la boca, chasquidos o crujidos al mover la articulación y dolor en la zona del cuello o la cabeza.

No obstante, para confirmar la causa debes acudir al especialista para que pueda realizar una evaluación clínica detallada, incluyendo una exploración física de la mandíbula y la zona cervical y pruebas de imagen. De este modo, podrá darte un diagnóstico preciso y recomendar el tratamiento más adecuado para aliviar los síntomas.

Tratamientos para aliviar vértigos y mareos relacionados con la ATM

Si buscas una solución para los molestos síntomas derivados de la ATM, lo mejor es adoptar un enfoque integral que combine varios tratamientos en función de cada caso específico, siempre siguiendo las recomendaciones que indique el especialista. Los tratamientos más habituales son:

  • Higiene postural. Mantener una postura correcta, especialmente en la zona cervical, ayuda a reducir la tensión muscular que afecta a la ATM.
  • Terapia física y rehabilitación. Ejercicios y técnicas de fisioterapia que mejoran la movilidad mandibular, fortalecen los músculos y favorecen la recuperación.
  • Uso de férulas de descarga. Muy útiles para amortiguar la mordida y aliviar la tensión en la mandíbula, además de evitar el desgaste dental.
  • Tratamientos dentales. En ocasiones puede ser necesario reponer alguna pieza o corregir cualquier otro problema que afecte a la función mandibular.
  • Medicamentos. Para controlar el dolor y la inflamación, el especialista puede recetar analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares de forma temporal.
  • Técnicas de relajación. Si uno de los causantes de los trastornos de la ATM es el estrés, estrategias como la meditación o el mindfulness pueden ser muy útiles para reducir la tensión.
  • Intervenciones quirúrgicas. En casos graves o que no responden a otros tratamientos, puede valorarse la cirugía para corregir alteraciones estructurales en la ATM.

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